Patologías generales de columnaCirugía mínimamente invasiva

Vertebroplastia para fracturas vertebrales

La vertebroplastia es un procedimiento percutáneo mínimamente invasivo en el que inyectamos cemento óseo (PMMA) directamente en el cuerpo de una vértebra fracturada, ya sea lumbar (L1–L5) o torácica (T1–T12), para estabilizarla y reducir el dolor. Está pensada para pacientes con fracturas vertebrales osteoporóticas o patológicas (por tumor o metástasis) que mantienen un dolor intenso e incapacitante después de 2–3 semanas de tratamiento conservador con reposo, analgesia y, en muchos casos, corsé. En esta guía explicamos en qué consiste, cuándo está indicada en cualquier nivel de la columna, cómo es el día de la intervención y qué esperar después, para que puedas decidir con calma y con información clara.

Neurocirujano de columna en Alicante y Benidorm
Más de 20 años de experiencia en Neurocirugía (desde 2003)
Hospital Vithas Medimar Alicante y Hospital Clínica Benidorm
Ilustración de vertebroplastia: inyección percutánea de cemento PMMA en el cuerpo de una vértebra lumbar fracturada mediante trócar transpedicular.

¿Qué es la vertebroplastia?

La vertebroplastia es una técnica percutánea en la que, bajo control de imagen, introducimos una aguja o trócar a través del pedículo de la vértebra fracturada e inyectamos cemento óseo (polimetilmetacrilato o PMMA) directamente en el cuerpo vertebral. El cemento fragua en pocos minutos, estabiliza las microfracturas y reduce el dolor. Se puede realizar en cualquier nivel torácico (T1–T12) o lumbar (L1–L5).

A diferencia de la cifoplastia, que utiliza un balón para crear una cavidad y restaurar parcialmente la altura vertebral antes de inyectar el cemento, la vertebroplastia inyecta el PMMA directamente, sin balón. Por eso reservamos la vertebroplastia para fracturas estables, sin colapso significativo de la altura, en las que el objetivo principal es controlar el dolor y estabilizar la vértebra. Si tienes dudas sobre cuál es la mejor opción en tu caso, puedes solicitar valoración con el Dr. Ben Ghezala.

Síntomas y signos a tener en cuenta

Los pacientes candidatos a vertebroplastia suelen describir:

Dolor agudo en la espalda, localizado sobre una vértebra concreta (lumbar o dorsal), que aparece tras un esfuerzo mínimo o sin causa aparente
Dolor que empeora claramente al incorporarse, al ponerse de pie o al caminar y mejora algo en reposo
Dolor persistente más allá de 2–3 semanas pese a analgesia, reposo y, si se ha indicado, corsé
Pérdida de altura, postura encorvada o cifosis dorsal nueva
Antecedente de osteoporosis, tratamiento prolongado con corticoides o diagnóstico de tumor o metástasis vertebral
Signos de alarma: pérdida de fuerza en las piernas, alteraciones de la sensibilidad, problemas para controlar esfínteres o fiebre asociada al dolor

¿Cuándo está indicada la vertebroplastia?

Fractura vertebral osteoporótica estable, en cualquier nivel torácico o lumbar, sin pérdida significativa de altura ni inestabilidad
Fractura vertebral patológica por tumor primario o metástasis con dolor incapacitante
Dolor focal severo confirmado clínicamente y por edema óseo en resonancia magnética sobre la vértebra fracturada
Dolor persistente más de 2–3 semanas pese a tratamiento conservador (reposo, analgesia, corsé)
Paciente sin compromiso neurológico, sin invasión del canal medular y sin infección activa en el nivel a tratar

¿Cómo es el procedimiento paso a paso?

1.Preparación antes del tratamiento

Antes de la vertebroplastia revisamos la resonancia magnética y, si es necesario, el TAC para confirmar que la fractura es reciente (edema óseo) y compatible con la técnica. Comprobamos la coagulación, ajustamos la medicación (especialmente anticoagulantes) y damos instrucciones de ayuno. Resolvemos dudas y planificamos juntos el alta el mismo día o a las 24 horas según el caso.

2.Durante el procedimiento

El paciente se coloca boca abajo. La vertebroplastia se realiza habitualmente con anestesia local y sedación, aunque en algunos casos optamos por anestesia general. Bajo guía radiológica continua, introducimos uno o dos trócares finos a través del pedículo hasta el cuerpo vertebral. En niveles lumbares (L1–L5) el pedículo es más ancho y el acceso resulta directo; en niveles torácicos altos (T1–T8) recurrimos a una vía extrapedicular cuando el pedículo es muy pequeño. Una vez colocados los trócares, inyectamos el cemento PMMA con control de imagen estricto para evitar fugas. La intervención dura entre 30 y 60 minutos por nivel y no requiere incisiones quirúrgicas: solo dos pequeñas punciones en la piel.

3.Postoperatorio inmediato

Tras la intervención el paciente permanece tumbado entre 1 y 2 horas para que el cemento termine de fraguar. Después se incorpora y comienza a caminar con apoyo del personal. La mayoría de los pacientes notan una mejoría clara del dolor en las primeras horas. El alta suele darse el mismo día o a las 24 horas, según la situación basal y el control del dolor.

Recuperación tras la vertebroplastia

La recuperación es rápida en comparación con una cirugía abierta. La mayoría de los pacientes vuelven a caminar el mismo día y reanudan las actividades cotidianas en pocos días.

Durante las primeras 2–4 semanas pedimos evitar esfuerzos intensos, levantar pesos importantes o flexionar bruscamente la espalda. En pacientes con osteoporosis es clave el tratamiento médico de base (calcio, vitamina D, fármacos antirresortivos o anabólicos) para reducir el riesgo de nuevas fracturas en otros niveles. En pacientes oncológicos coordinamos la pauta con su equipo de oncología y radioterapia.

Cualquier reaparición del dolor, fiebre, debilidad en las piernas o alteraciones neurológicas debe consultarse de forma inmediata.

Riesgos y posibles complicaciones

Toda intervención conlleva riesgos generales como infección, sangrado, reacción a la anestesia o complicaciones cardiopulmonares.

El riesgo más característico de la vertebroplastia es la extravasación de cemento fuera del cuerpo vertebral. La mayoría de las fugas son pequeñas y asintomáticas, pero en casos poco frecuentes pueden afectar a venas, disco, canal medular o foramen y causar dolor, irritación radicular o, excepcionalmente, embolismo pulmonar de cemento. Otros riesgos posibles incluyen fractura de costilla o de los pedículos durante el acceso, lesión neurológica y aparición de fracturas vertebrales en niveles vecinos por la fragilidad ósea de base. Valoramos cada caso de forma individual y explicamos los riesgos antes de tomar la decisión.

Preguntas frecuentes

Sirve para ambas. La técnica es prácticamente la misma en columna torácica (T1–T12) y lumbar (L1–L5): se inyecta cemento PMMA en el cuerpo vertebral fracturado bajo control de imagen. En las vértebras lumbares el pedículo es más ancho y el acceso suele resultar incluso más directo. Lo que decide la indicación no es el nivel, sino que la fractura sea estable, reciente y la causa de tu dolor.
En la vertebroplastia inyectamos el cemento PMMA directamente en la vértebra fracturada. En la [cifoplastia](/tratamientos/cifoplastia), antes del cemento, introducimos un balón que se infla para crear una cavidad y permite restaurar parcialmente la altura del cuerpo vertebral. Por eso reservamos la cifoplastia para fracturas con colapso de altura más marcado y la vertebroplastia para fracturas estables centradas en el control del dolor. Decidimos juntos cuál encaja mejor en tu caso.
En pacientes mayores con fractura vertebral osteoporótica reciente y dolor intenso persistente tras 2–3 semanas de tratamiento conservador, la vertebroplastia suele ser una opción adecuada, independientemente de si la fractura es lumbar o dorsal. Es un procedimiento corto, con anestesia local y sedación, y permite recuperar la movilidad rápidamente. Valoramos siempre la resonancia, el estado general y los tratamientos de base antes de proponerla.
La vertebroplastia suele durar entre 30 y 60 minutos por nivel. Habitualmente la realizamos con anestesia local y sedación, lo que es especialmente útil en pacientes mayores o con comorbilidades. En casos seleccionados optamos por anestesia general.
En la mayoría de los pacientes el alta es el mismo día o a las 24 horas. Tras la intervención permaneces 1–2 horas tumbado mientras el cemento fragua y después caminamos contigo en planta. Si el control del dolor es bueno y el caso lo permite, vuelves a casa rápidamente.
Muchos pacientes notan una mejoría clara del dolor en las primeras horas o en los primeros días. La respuesta no es idéntica en todos los casos, pero el alivio precoz es uno de los efectos más característicos de la técnica.
Sí, sobre todo si la causa de fondo es osteoporosis o un proceso tumoral. Por eso, además de tratar la vértebra fracturada, es fundamental optimizar el tratamiento médico del hueso (osteoporosis) o coordinar con oncología (proceso tumoral) para reducir ese riesgo.

¿Te reconoces en estos síntomas?

Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.

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