Cirugía de tumores intrarraquídeos espinales
La cirugía de tumores intrarraquídeos espinales se utiliza para tratar lesiones que crecen dentro del canal vertebral, ya sea fuera de la médula (intradurales extramedulares como meningiomas, schwannomas o neurofibromas) o dentro de ella (intramedulares como ependimomas, astrocitomas o hemangioblastomas). Recibir un diagnóstico de tumor en la columna genera, comprensiblemente, mucha incertidumbre. La mayoría de estas lesiones son benignas y, cuando se intervienen a tiempo y con técnica microquirúrgica adecuada, pueden resecarse con buenos resultados funcionales. Esta guía explica con realismo cómo se planifica la cirugía, qué cabe esperar de la recuperación y qué factores influyen en el pronóstico, para acompañarte en una decisión informada.

¿Qué es la cirugía de tumores intrarraquídeos espinales?
La cirugía de tumores intrarraquídeos espinales es una intervención microquirúrgica destinada a resecar lesiones tumorales que se desarrollan dentro del canal vertebral, en cualquier nivel (cervical, torácico, lumbar o sacro). Se distinguen dos grandes grupos: los tumores intradurales extramedulares, que crecen alrededor de la médula y suelen ser benignos (meningiomas, schwannomas, neurofibromas); y los tumores intramedulares, que se originan dentro del tejido medular (ependimomas, astrocitomas, hemangioblastomas).
El objetivo es lograr una resección lo más completa posible preservando la integridad funcional de la médula y las raíces nerviosas. Para ello la cirugía se realiza bajo microscopio quirúrgico y con neuromonitorización intraoperatoria obligatoria (potenciales evocados motores y somatosensoriales), que permite vigilar la función neurológica durante toda la intervención.
A diferencia de los tumores vertebrales primarios, que afectan al hueso, los tumores intrarraquídeos se sitúan dentro del saco dural y requieren una técnica específica de apertura, resección y cierre estanco. Si has recibido un diagnóstico de este tipo, puedes solicitar una valoración con el Dr. Ben Ghezala para revisar tu caso de forma personalizada.
Síntomas y signos a tener en cuenta
Los tumores intrarraquídeos suelen crecer lentamente, por lo que los síntomas pueden aparecer de forma progresiva y confundirse al principio con otros problemas de columna. Las manifestaciones más frecuentes son:
¿Cuándo está indicada esta cirugía?
¿Cómo es el procedimiento paso a paso?
1.Preparación antes del tratamiento
Incluye valoración clínica completa, revisión de la resonancia con contraste y, según el caso, estudios complementarios como TAC, angiografía o estudios neurofisiológicos basales. Se explica con detalle el procedimiento, se resuelven dudas y se planifica la estrategia quirúrgica con el equipo de neuromonitorización. Se indican normas de ayuno, ajustes de medicación (especialmente anticoagulantes) y recomendaciones específicas según el nivel afectado.
2.Durante el procedimiento
Bajo anestesia general y con neuromonitorización intraoperatoria continua, se accede al canal vertebral mediante una laminotomía o laminectomía a la altura del tumor. Se abre cuidadosamente la duramadre y, bajo microscopio quirúrgico, se identifica la lesión.
En los tumores intradurales extramedulares (meningiomas, schwannomas) la resección suele ser completa y respetar la médula. En los tumores intramedulares se realiza una mielotomía en la línea media para acceder al tumor y resecar el máximo tejido tumoral compatible con la preservación funcional, guiados por la neuromonitorización. Al finalizar se realiza un cierre dural estanco y, si la estabilidad lo requiere, se valora instrumentación complementaria.
3.Postoperatorio inmediato
El paciente pasa las primeras horas en una unidad de vigilancia donde se controla la función neurológica, el dolor y la herida. Se inicia movilización progresiva según el nivel intervenido y la tolerancia. La estancia hospitalaria habitual es de 4 a 7 días en tumores intradurales extramedulares y puede ser mayor en intramedulares, según la evolución clínica y la necesidad de fisioterapia inicial.
Recuperación tras la cirugía de tumores intrarraquídeos
La recuperación depende del tipo de tumor, su localización y el estado neurológico previo. En tumores intradurales extramedulares benignos resecados de forma completa, la mejoría del dolor suele ser rápida y los déficits neurológicos previos mejoran de forma progresiva en semanas o meses.
En tumores intramedulares la recuperación es más lenta y la rehabilitación neurológica con fisioterapia juega un papel central. Es frecuente que durante las primeras semanas existan déficits sensitivos o cierta inestabilidad que mejoran gradualmente con el trabajo rehabilitador.
El seguimiento incluye revisiones clínicas y resonancias periódicas para confirmar el grado de resección y vigilar posibles recidivas, especialmente en lesiones con histología más compleja. Ante fiebre, fuga de líquido por la herida, dolor intenso o aparición de nuevos déficits neurológicos, hay que contactar de inmediato.
Riesgos y posibles complicaciones
Toda cirugía conlleva riesgos generales como infección, sangrado, trombosis o complicaciones anestésicas.
Los riesgos específicos de la cirugía de tumores intrarraquídeos incluyen empeoramiento neurológico transitorio o permanente (déficit motor, sensitivo o de esfínteres), fístula de líquido cefalorraquídeo, hematoma postoperatorio, infección profunda, inestabilidad espinal tras laminectomías amplias (que en algunos casos requiere instrumentación) y, en tumores con histología compleja, posibilidad de resección incompleta o recidiva. Estos riesgos se valoran y se explican individualmente en cada caso antes de decidir la cirugía.
Preguntas frecuentes
Otros tratamientos relacionados
¿Te reconoces en estos síntomas?
Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.
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