Patologías generales de columnaCirugía mínimamente invasiva

Cirugía de espondilodiscitis

La espondilodiscitis es una infección del disco intervertebral y de los cuerpos vertebrales adyacentes que puede destruir hueso, generar un absceso epidural y comprometer la estabilidad de la columna. La mayoría de los casos están causados por Staphylococcus aureus, pero también pueden deberse a tuberculosis (mal de Pott) o brucelosis. Muchos pacientes llegan tras semanas de dolor de espalda intenso, fiebre o pérdida de fuerza, a veces ya con antibiótico iniciado pero sin respuesta clara. La decisión de operar no es automática: depende del estado neurológico, de la estabilidad vertebral, del germen y de la evolución con tratamiento conservador. Esta guía explica cuándo se opera, cómo es la cirugía y qué esperar después, con la calma y la urgencia clínica que el caso requiere.

Neurocirujano de columna en Alicante y Benidorm
Más de 20 años de experiencia en Neurocirugía (desde 2003)
Hospital Vithas Medimar Alicante y Hospital Clínica Benidorm
Ilustración de cirugía de espondilodiscitis con desbridamiento del espacio discal infectado, caja intersomática y tornillos pediculares de titanio.

¿Qué es la cirugía de espondilodiscitis?

La espondilodiscitis es una infección del disco intervertebral y de los cuerpos vertebrales adyacentes. El germen más frecuente es Staphylococcus aureus, aunque también se observa tuberculosis vertebral (mal de Pott) o brucelosis, sobre todo en pacientes con antecedentes epidemiológicos compatibles. El diagnóstico combina resonancia magnética con contraste, hemocultivos, PCR/VSG y, cuando es necesario, biopsia guiada por TAC para identificar el microorganismo.

La mayoría de los casos se controlan con antibioterapia intravenosa prolongada (6–12 semanas) y reposo relativo. La cirugía se plantea cuando aparece déficit neurológico, hay un absceso epidural significativo, existe inestabilidad o deformidad progresiva, o cuando el tratamiento médico fracasa. El objetivo quirúrgico es desbridar el foco infeccioso, descomprimir las estructuras nerviosas y, si la columna ha quedado inestable, fijar el segmento con caja intersomática y tornillos de titanio.

En casos menos graves y bien seleccionados puede valorarse antes una microdiscectomía lumbar si la afectación es focal, pero la espondilodiscitis avanzada suele requerir un abordaje más amplio. Para revisar tu caso con detalle, puedes solicitar valoración con el Dr. Ben Ghezala.

Síntomas y signos de alarma

La espondilodiscitis tiene una presentación clínica a menudo lenta y poco específica, por lo que se diagnostica tarde. Conviene reconocer estos signos:

Dolor lumbar o dorsal intenso, continuo, que no cede con el reposo y empeora por la noche
Fiebre, sudoración nocturna o sensación de malestar general
Pérdida de fuerza, hormigueo o entumecimiento en piernas (o brazos si la infección es cervical)
Antecedentes de infección reciente, cirugía espinal previa, diabetes mal controlada o inmunodepresión
Signos de alarma: déficit motor progresivo, alteraciones de esfínteres, dolor radicular intenso o pérdida brusca de sensibilidad — requieren valoración urgente

¿Cuándo está indicada la cirugía?

Déficit neurológico progresivo (pérdida de fuerza, alteraciones sensitivas o de esfínteres) por compresión medular o radicular
Absceso epidural significativo que comprime médula o raíces nerviosas
Inestabilidad vertebral o destrucción ósea importante que produce deformidad o riesgo de colapso
Fracaso de la antibioterapia adecuada tras un periodo razonable o imposibilidad de identificar el germen por hemocultivos
Dolor incoercible y sepsis no controlada pese a tratamiento médico óptimo

¿Cómo es la cirugía paso a paso?

1.Preparación antes del tratamiento

Se revisan los estudios de imagen (RM con contraste, TAC), hemocultivos, PCR, VSG y, si está disponible, el resultado de la biopsia guiada. Se ajusta el tratamiento antibiótico dirigido siempre que sea posible. El equipo de anestesia evalúa el estado general, comorbilidades (diabetes, inmunodepresión) y se planifica profilaxis, ayuno y manejo de medicación.

2.Durante el procedimiento

El abordaje se elige según la localización y la magnitud de la infección. En espondilodiscitis lumbares y dorsales suele combinarse un desbridamiento anterior del disco y de los cuerpos vertebrales infectados con la colocación de una caja intersomática (idealmente titanio o PEEK con autoinjerto), y una instrumentación posterior con tornillos pediculares de titanio para estabilizar el segmento. Se toman muestras intraoperatorias para microbiología y anatomía patológica. Cuando es posible se utiliza monitorización neurofisiológica para proteger las estructuras nerviosas.

3.Postoperatorio inmediato

El paciente pasa unas horas en reanimación y a continuación a planta o a UCI según el caso. Se mantiene antibioterapia intravenosa dirigida, control estrecho de PCR/VSG y vigilancia neurológica frecuente. La movilización con corsé y la fisioterapia se inician cuanto antes lo permita la situación clínica. La estancia hospitalaria es habitualmente de 7–14 días, prolongable según evolución.

Recuperación tras la cirugía de espondilodiscitis

La recuperación es lenta y exige paciencia. El tratamiento antibiótico se mantiene por vía intravenosa varias semanas y después, en muchos casos, por vía oral hasta completar entre 6 y 12 semanas en total, ajustando según germen y evolución de PCR/VSG y RM de control.

Las actividades suaves se retoman de forma progresiva con uso de corsé durante varias semanas. La vuelta al trabajo sedentario suele ser posible entre 6 y 12 semanas; los trabajos físicos requieren más tiempo. La rehabilitación, la nutrición, el control glucémico y el seguimiento estrecho son determinantes en el resultado. Ante fiebre, dolor que reaparece o nuevos síntomas neurológicos hay que consultar de inmediato.

Riesgos y posibles complicaciones

Toda cirugía conlleva riesgos generales: infección de la herida, sangrado, trombosis venosa o complicaciones anestésicas. En el contexto de una espondilodiscitis hay además riesgos específicos relevantes.

Los principales son: persistencia o reactivación de la infección pese al desbridamiento, fuga de líquido cefalorraquídeo si hay adherencias durales, lesión radicular o medular (más temida en localizaciones torácicas y cervicales), aflojamiento o fracaso de la instrumentación, pseudoartrosis o deformidad residual (cifosis), y descompensación de comorbilidades como diabetes o insuficiencia renal por la antibioterapia prolongada. Estos riesgos se valoran de forma individual y se reducen con planificación cuidadosa, monitorización intraoperatoria y un seguimiento estrecho.

Preguntas frecuentes

No. La mayoría de los casos se controlan con antibioterapia intravenosa dirigida durante varias semanas y reposo. La cirugía se reserva para casos con déficit neurológico, absceso epidural, inestabilidad, deformidad o fracaso del tratamiento médico.
Lo habitual es completar entre 6 y 12 semanas de antibioterapia (parte intravenosa, parte oral), ajustada al germen identificado y a la evolución clínica, analítica (PCR/VSG) y radiológica. La duración la marca el equipo médico caso a caso.
Algunos pacientes quedan con dolor crónico de baja intensidad, rigidez por la fusión o deformidad residual (cifosis) si hubo destrucción ósea. El déficit neurológico previo puede recuperarse parcial o totalmente, pero no siempre por completo.
Es poco frecuente cuando el tratamiento antibiótico se completa adecuadamente y el desbridamiento ha sido suficiente, pero el riesgo de recidiva existe, sobre todo en pacientes con diabetes mal controlada, inmunodepresión o focos infecciosos a distancia no tratados.
En trabajos sedentarios suele ser posible entre 6 y 12 semanas, siempre con corsé y siguiendo las indicaciones. En trabajos físicos o de carga, el tiempo es mayor y depende de la consolidación de la fusión y de la respuesta clínica.
El titanio se elige porque tiene muy baja afinidad por las bacterias y permite estabilizar la columna sin perpetuar la infección. Junto al desbridamiento amplio y a la antibioterapia adecuada, su uso es seguro y necesario cuando hay inestabilidad.

¿Te reconoces en estos síntomas?

Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.

Solicitar valoración con el Dr. Ben Ghezala