Cirugía de espondilodiscitis
La espondilodiscitis es una infección del disco intervertebral y de los cuerpos vertebrales adyacentes que puede destruir hueso, generar un absceso epidural y comprometer la estabilidad de la columna. La mayoría de los casos están causados por Staphylococcus aureus, pero también pueden deberse a tuberculosis (mal de Pott) o brucelosis. Muchos pacientes llegan tras semanas de dolor de espalda intenso, fiebre o pérdida de fuerza, a veces ya con antibiótico iniciado pero sin respuesta clara. La decisión de operar no es automática: depende del estado neurológico, de la estabilidad vertebral, del germen y de la evolución con tratamiento conservador. Esta guía explica cuándo se opera, cómo es la cirugía y qué esperar después, con la calma y la urgencia clínica que el caso requiere.

¿Qué es la cirugía de espondilodiscitis?
La espondilodiscitis es una infección del disco intervertebral y de los cuerpos vertebrales adyacentes. El germen más frecuente es Staphylococcus aureus, aunque también se observa tuberculosis vertebral (mal de Pott) o brucelosis, sobre todo en pacientes con antecedentes epidemiológicos compatibles. El diagnóstico combina resonancia magnética con contraste, hemocultivos, PCR/VSG y, cuando es necesario, biopsia guiada por TAC para identificar el microorganismo.
La mayoría de los casos se controlan con antibioterapia intravenosa prolongada (6–12 semanas) y reposo relativo. La cirugía se plantea cuando aparece déficit neurológico, hay un absceso epidural significativo, existe inestabilidad o deformidad progresiva, o cuando el tratamiento médico fracasa. El objetivo quirúrgico es desbridar el foco infeccioso, descomprimir las estructuras nerviosas y, si la columna ha quedado inestable, fijar el segmento con caja intersomática y tornillos de titanio.
En casos menos graves y bien seleccionados puede valorarse antes una microdiscectomía lumbar si la afectación es focal, pero la espondilodiscitis avanzada suele requerir un abordaje más amplio. Para revisar tu caso con detalle, puedes solicitar valoración con el Dr. Ben Ghezala.
Síntomas y signos de alarma
La espondilodiscitis tiene una presentación clínica a menudo lenta y poco específica, por lo que se diagnostica tarde. Conviene reconocer estos signos:
¿Cuándo está indicada la cirugía?
¿Cómo es la cirugía paso a paso?
1.Preparación antes del tratamiento
Se revisan los estudios de imagen (RM con contraste, TAC), hemocultivos, PCR, VSG y, si está disponible, el resultado de la biopsia guiada. Se ajusta el tratamiento antibiótico dirigido siempre que sea posible. El equipo de anestesia evalúa el estado general, comorbilidades (diabetes, inmunodepresión) y se planifica profilaxis, ayuno y manejo de medicación.
2.Durante el procedimiento
El abordaje se elige según la localización y la magnitud de la infección. En espondilodiscitis lumbares y dorsales suele combinarse un desbridamiento anterior del disco y de los cuerpos vertebrales infectados con la colocación de una caja intersomática (idealmente titanio o PEEK con autoinjerto), y una instrumentación posterior con tornillos pediculares de titanio para estabilizar el segmento. Se toman muestras intraoperatorias para microbiología y anatomía patológica. Cuando es posible se utiliza monitorización neurofisiológica para proteger las estructuras nerviosas.
3.Postoperatorio inmediato
El paciente pasa unas horas en reanimación y a continuación a planta o a UCI según el caso. Se mantiene antibioterapia intravenosa dirigida, control estrecho de PCR/VSG y vigilancia neurológica frecuente. La movilización con corsé y la fisioterapia se inician cuanto antes lo permita la situación clínica. La estancia hospitalaria es habitualmente de 7–14 días, prolongable según evolución.
Recuperación tras la cirugía de espondilodiscitis
La recuperación es lenta y exige paciencia. El tratamiento antibiótico se mantiene por vía intravenosa varias semanas y después, en muchos casos, por vía oral hasta completar entre 6 y 12 semanas en total, ajustando según germen y evolución de PCR/VSG y RM de control.
Las actividades suaves se retoman de forma progresiva con uso de corsé durante varias semanas. La vuelta al trabajo sedentario suele ser posible entre 6 y 12 semanas; los trabajos físicos requieren más tiempo. La rehabilitación, la nutrición, el control glucémico y el seguimiento estrecho son determinantes en el resultado. Ante fiebre, dolor que reaparece o nuevos síntomas neurológicos hay que consultar de inmediato.
Riesgos y posibles complicaciones
Toda cirugía conlleva riesgos generales: infección de la herida, sangrado, trombosis venosa o complicaciones anestésicas. En el contexto de una espondilodiscitis hay además riesgos específicos relevantes.
Los principales son: persistencia o reactivación de la infección pese al desbridamiento, fuga de líquido cefalorraquídeo si hay adherencias durales, lesión radicular o medular (más temida en localizaciones torácicas y cervicales), aflojamiento o fracaso de la instrumentación, pseudoartrosis o deformidad residual (cifosis), y descompensación de comorbilidades como diabetes o insuficiencia renal por la antibioterapia prolongada. Estos riesgos se valoran de forma individual y se reducen con planificación cuidadosa, monitorización intraoperatoria y un seguimiento estrecho.
Preguntas frecuentes
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