Discectomía torácica
La discectomía torácica es una cirugía técnicamente exigente que solo planteamos cuando una hernia discal del tramo dorsal está provocando dolor irradiado en cinturón, debilidad en las piernas o signos de mielopatía. Las hernias torácicas sintomáticas son poco frecuentes (en torno al 1% de todas las hernias que requieren cirugía) y muchas son centrales o están calcificadas, por lo que la elección del abordaje quirúrgico marca la diferencia en el resultado neurológico. Esta guía explica cuándo está indicada, qué abordajes utilizamos —posterolateral o anterior/toracotomía— y qué puedes esperar de la recuperación, con un mensaje honesto sobre la complejidad de este tipo de cirugía.

¿Qué es la discectomía torácica?
La discectomía torácica es la cirugía que retira un fragmento de disco herniado en la columna dorsal (entre T1 y T12) que está comprimiendo la médula espinal o una raíz nerviosa. A diferencia de la columna cervical o lumbar, el canal torácico es estrecho y la médula tiene poco margen, por lo que cualquier abordaje quirúrgico debe evitar manipularla.
Utilizamos abordajes diseñados para llegar al disco sin atravesar la médula: el posterolateral (transpedicular, costotransversectomía o retropleural) cuando la hernia es lateral o blanda, y el anterior por toracotomía o mini-toracotomía cuando es central, calcificada o muy adherida. La laminectomía clásica está prácticamente desaconsejada porque obliga a movilizar la médula y conlleva un riesgo elevado de mielopatía postoperatoria.
Cuando la hernia es pequeña, blanda y de localización lateral, puede plantearse una microdiscectomía torácica mínimamente invasiva. Para valorar tu caso concreto puedes solicitar valoración con el Dr. Ben Ghezala.
Síntomas y signos a tener en cuenta
Los pacientes con hernia discal torácica sintomática suelen describir un cuadro mixto, que mezcla dolor dorsal con síntomas en el tronco o las piernas:
¿Cuándo está indicada esta cirugía?
¿Cómo es el procedimiento paso a paso?
1.Preparación antes del tratamiento
Antes de la cirugía revisamos resonancia, TAC y, si es necesario, mielo-TAC para localizar con precisión el nivel y caracterizar la hernia (blanda, calcificada, central o lateral). Confirmamos el segmento intervenido mediante marcaje radiológico previo y, en función del abordaje, valoramos la función pulmonar para los accesos transtorácicos. Recibirás instrucciones de ayuno, ajustes de medicación (anticoagulantes, antiagregantes) y recomendaciones individualizadas.
2.Durante el procedimiento
La cirugía se realiza bajo anestesia general con monitorización neurofisiológica intraoperatoria (potenciales evocados motores y somatosensoriales) para vigilar la función medular en tiempo real. Elegimos el abordaje según la posición y consistencia de la hernia. Para hernias laterales o blandas usamos un abordaje posterolateral (transpedicular, costotransversectomía o retropleural) y llegamos al disco rodeando la médula sin desplazarla. Para hernias centrales, calcificadas o muy adherentes reservamos un abordaje anterior por toracotomía o mini-toracotomía, que permite extirpar la hernia bajo visión directa y minimiza la manipulación medular. Tras retirar el fragmento herniado se reconstruye el defecto con el material adecuado y, si la resección compromete la estabilidad, se complementa con una instrumentación.
3.Postoperatorio inmediato
Tras la cirugía permanecerás unas horas en reanimación con vigilancia neurológica estrecha. En los abordajes transtorácicos suele colocarse un drenaje pleural durante 24–72 horas. La movilización empieza de forma progresiva el primer o segundo día, según el abordaje. La estancia hospitalaria suele ser de 3–6 días, mayor que en cirugías cervicales o lumbares por la complejidad del acceso.
Recuperación tras la discectomía torácica
La recuperación de una discectomía torácica es más lenta que la de otras cirugías de columna y depende mucho del abordaje. Las primeras 2–4 semanas se centran en cuidar la herida, controlar el dolor y, en los abordajes anteriores, recuperar la mecánica respiratoria.
La vuelta a un trabajo sedentario suele producirse entre 4 y 8 semanas. En trabajos físicos o con esfuerzo respiratorio importante, los plazos se alargan a 3 meses o más. La rehabilitación específica —respiratoria en abordajes torácicos, postural y de refuerzo del tronco— forma parte del plan desde las primeras semanas.
La recuperación neurológica depende del tiempo de compresión previa: cuanto más precoz se actúa ante una mielopatía, mayor es la probabilidad de mejorar. Cualquier fiebre, dificultad respiratoria, dolor desproporcionado o aparición de nuevos déficits debe consultarse de inmediato.
Riesgos y posibles complicaciones
La discectomía torácica es una cirugía con un perfil de riesgo mayor que las cervicales o lumbares, y por eso solo la indicamos cuando el beneficio neurológico esperado es claro.
A los riesgos generales de toda cirugía (infección, sangrado, trombosis, complicaciones anestésicas) se suman riesgos específicos: lesión medular con paraparesia o paraplejia, lesión radicular, fístula de líquido cefalorraquídeo, neumotórax o derrame pleural en abordajes transtorácicos, neuralgia intercostal postoperatoria, hernia residual y, en menor proporción, necesidad de instrumentación posterior por inestabilidad. Cada caso se valora individualmente para decidir el abordaje que minimiza el riesgo según la anatomía de tu hernia.
Preguntas frecuentes
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Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.
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