Artrodesis torácica posterior
La artrodesis torácica posterior es una cirugía que estabiliza la columna dorsal desde la espalda con tornillos pediculares y barras. Se plantea cuando una fractura, una deformidad, un tumor o una inestabilidad amenazan la médula espinal o limitan la vida del paciente. Muchos pacientes llegan tras un traumatismo, una caída con fractura por compresión o un dolor progresivo que no cede con tratamiento conservador. Otros consultan por escoliosis del adulto, espondilitis o lesiones tumorales que requieren refuerzo posterior. Esta guía explica cuándo está indicada, cómo se realiza y qué esperar en la recuperación, para que tomes una decisión informada con tranquilidad junto a un equipo experto en columna.

¿Qué es la artrodesis torácica posterior?
La artrodesis torácica posterior es una cirugía que une de forma estable uno o varios niveles de la columna dorsal (T1 a T12) desde un abordaje posterior. Colocamos tornillos pediculares en los cuerpos vertebrales y los conectamos con barras metálicas. Después añadimos injerto óseo para que el segmento fusione con el tiempo.
A diferencia de la fusión cervicotorácica, que se centra en la unión entre la columna cervical baja y la dorsal alta, esta técnica trabaja sobre la columna dorsal pura. La proximidad a la médula, la pleura y los grandes vasos exige planificación cuidadosa y, cuando hace falta, navegación intraoperatoria y monitorización neurofisiológica. Si quieres comentar tu caso, puedes solicitar valoración con el Dr. Ben Ghezala.
Síntomas y signos a tener en cuenta
Los pacientes que pueden beneficiarse de una artrodesis torácica posterior suelen presentar:
¿Cuándo está indicada esta cirugía?
¿Cómo es el procedimiento paso a paso?
1.Preparación antes del tratamiento
Realizamos una evaluación clínica completa, revisamos la resonancia y el TAC, valoramos la densidad ósea si la sospecha es osteoporosis y planificamos los niveles a instrumentar. Indicamos pautas de ayuno, ajuste de medicación anticoagulante y profilaxis antibiótica adecuada para una cirugía dorsal en Alicante o Benidorm.
2.Durante el procedimiento
El paciente se coloca en decúbito prono bajo anestesia general. Realizamos un abordaje posterior centrado en los niveles a tratar. Colocamos tornillos pediculares en cada vértebra usando fluoroscopia y, cuando el caso lo aconseja, neuronavegación, por la proximidad de la pleura, la aorta y la médula.
Usamos monitorización neurofisiológica intraoperatoria para vigilar la médula y las raíces. Cuando es necesario, descomprimimos la médula retirando lámina o hueso comprimido. Después conectamos los tornillos con dos barras, corregimos la deformidad si procede y añadimos injerto óseo para favorecer la fusión.
3.Postoperatorio inmediato
El paciente pasa unas horas en reanimación y, en muchos casos, una noche de observación con vigilancia neurológica estrecha. Iniciamos analgesia multimodal y movilización progresiva al día siguiente, con apoyo de fisioterapia. La estancia hospitalaria varía entre 3 y 7 días según los niveles fusionados y la causa.
Recuperación tras la artrodesis torácica posterior
La recuperación es progresiva. Caminar con ayuda suele iniciarse al día siguiente y los esfuerzos ligeros se retoman en pocas semanas. La vuelta a un trabajo de oficina suele producirse entre 6 y 12 semanas. Las tareas físicas exigen más tiempo y siempre se valoran caso a caso.
La fusión ósea tarda varios meses en consolidarse, por lo que evitamos cargas axiales intensas, rotaciones bruscas y deportes de impacto en las primeras semanas. La rehabilitación específica, la higiene postural y el control radiológico programado son claves para el resultado. Ante fiebre, dolor que empeora o nuevos déficits neurológicos, consulta sin demora.
Riesgos y posibles complicaciones
Toda cirugía conlleva riesgos generales como infección, sangrado, trombosis o complicaciones anestésicas.
Entre los riesgos específicos de la artrodesis torácica posterior figuran la mala posición de un tornillo pedicular, con posible irritación radicular o lesión medular, vascular o pleural. También pueden aparecer fugas de líquido cefalorraquídeo, neumotórax (poco frecuente), no consolidación del injerto (pseudoartrosis), aflojamiento del material o degeneración acelerada de los niveles adyacentes. La planificación individual, la fluoroscopia, la navegación cuando procede y la monitorización neurofisiológica reducen estos riesgos.
Preguntas frecuentes
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¿Te reconoces en estos síntomas?
Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.
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