Bloqueos facetarios cervicales y lumbares
Los bloqueos facetarios son infiltraciones guiadas por imagen que llevan un anestésico local —y en muchos casos un corticoide— al interior o alrededor de la articulación facetaria, que es una de las fuentes más frecuentes de dolor mecánico de espalda y cuello. Se utilizan con dos objetivos: confirmar que el dolor proviene realmente de esa articulación y aliviarlo de forma temporal cuando el tratamiento conservador no es suficiente. En pacientes con buena respuesta al bloqueo, este resultado positivo es además el criterio principal para indicar una rizotomía facetaria por radiofrecuencia con beneficio más prolongado.

¿Qué es un bloqueo facetario?
Un bloqueo facetario es una infiltración guiada por imagen (fluoroscopia o ecografía) en la que se introduce una pequeña cantidad de anestésico local, habitualmente combinado con un corticoide, dentro de la articulación facetaria o sobre el ramo medial que la inerva. Las articulaciones facetarias son las pequeñas articulaciones posteriores de la columna que permiten el movimiento entre vértebras y suelen generar dolor cuando se inflaman o degeneran.
El bloqueo cumple dos funciones: como prueba diagnóstica, ayuda a confirmar que el dolor cervical o lumbar proviene realmente de la faceta; como tratamiento, alivia el dolor durante semanas o meses gracias al efecto antiinflamatorio del corticoide. Cuando el alivio inicial es claro pero corto, suele indicarse una rizotomía facetaria por radiofrecuencia para conseguir un efecto más prolongado.
Para valorar si el bloqueo es la mejor opción en tu caso, puedes solicitar una valoración con el Dr. Ben Ghezala.
Síntomas que sugieren dolor facetario
El dolor facetario tiene un perfil bastante reconocible en consulta. Suele aparecer así:
¿Cuándo está indicado un bloqueo facetario?
¿Cómo se realiza el bloqueo facetario paso a paso?
1.Preparación antes del bloqueo
Se revisa la historia, la exploración y las pruebas de imagen para localizar los niveles a infiltrar. Se confirma que no haya infección activa, alergias relevantes ni tratamiento anticoagulante que requiera ajuste. No suele ser necesario el ayuno completo, pero se indican normas concretas según el caso.
2.Durante el procedimiento
El paciente se coloca en decúbito prono y se realiza una pequeña anestesia local en la piel. Bajo control de fluoroscopia (rayos X en tiempo real) o ecografía se introduce una aguja fina hasta la articulación facetaria o el ramo medial correspondiente. Se inyecta una mezcla de anestésico local y, en la mayoría de casos, un corticoide depot. Suele tratarse en la misma sesión más de un nivel, en ambos lados si es necesario. El procedimiento dura entre 15 y 30 minutos.
3.Después del bloqueo
Tras la infiltración se observa al paciente entre 20 y 60 minutos. Se le pide registrar el grado de alivio durante las primeras horas (efecto del anestésico) y los días siguientes (efecto del corticoide), porque esa respuesta es clave para decidir el siguiente paso. La mayoría puede irse caminando a casa el mismo día, evitando conducir las primeras horas.
Recuperación y evolución tras el bloqueo facetario
Durante las primeras horas se nota el efecto del anestésico, que aporta una idea muy rápida de cuánto dolor procede realmente de las facetas tratadas. Es habitual que aparezca un "rebote" leve a las 24–48 horas, antes de que el corticoide haga efecto entre el tercer y séptimo día.
El alivio puede durar desde varias semanas hasta unos meses, dependiendo del grado de artrosis facetaria y de la actividad del paciente. Se recomienda aprovechar la ventana de mejoría para retomar fisioterapia, ejercicio terapéutico y corrección postural.
Si el bloqueo confirma claramente el origen facetario pero el alivio es corto, suele plantearse una rizotomía facetaria por radiofrecuencia para conseguir un efecto más prolongado.
Riesgos y posibles efectos secundarios
Los bloqueos facetarios realizados bajo control de imagen son procedimientos muy seguros, pero no están exentos de riesgos.
Entre los efectos posibles se incluyen molestia o aumento transitorio del dolor en el punto de punción, pequeño hematoma local, reacción vasovagal, elevación leve de la glucemia o de la tensión arterial por el corticoide y, de forma poco frecuente, alergia al fármaco o infección. En la zona cervical existe además un riesgo muy bajo de punción vascular, motivo por el que siempre se realiza con técnica de imagen. Cualquier fiebre, déficit neurológico nuevo o dolor desproporcionado debe consultarse sin demora.
Preguntas frecuentes
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¿Te reconoces en estos síntomas?
Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.
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