Cirugía del dolor y procedimientos funcionalesCirugía mínimamente invasiva

Bloqueos de la articulación sacroilíaca

Los bloqueos de la articulación sacroilíaca son una infiltración guiada por imagen que cumple un doble papel: confirmar que el dolor procede realmente de esa articulación y, al mismo tiempo, aliviarlo durante semanas o meses. Muchos pacientes llegan a la consulta tras meses de dolor glúteo unilateral o lumbar bajo que no encaja del todo con una hernia discal y que no mejora con fisioterapia ni antiinflamatorios. La articulación sacroilíaca explica entre el 15 % y el 30 % de los dolores lumbares bajos, y a menudo pasa desapercibida. Esta guía te ayuda a entender cuándo está indicado el bloqueo, cómo se hace y qué información aporta de cara a planificar el siguiente paso.

Neurocirujano de columna en Alicante y Benidorm
Más de 20 años de experiencia en Neurocirugía (desde 2003)
Hospital Vithas Medimar Alicante y Hospital Clínica Benidorm
Ilustración de infiltración intraarticular de la articulación sacroilíaca bajo control fluoroscópico.

¿Qué es un bloqueo de la articulación sacroilíaca?

Un bloqueo de la articulación sacroilíaca es una infiltración intraarticular en la que se introduce, bajo control de fluoroscopia o ecografía, una pequeña dosis de anestésico local junto con un corticoide de acción prolongada. Sirve a la vez como prueba diagnóstica (si el dolor desaparece en las primeras horas, confirma que la articulación es la fuente) y como tratamiento (el corticoide reduce la inflamación durante semanas o meses).

A diferencia de las infiltraciones epidurales, que tratan dolor radicular por hernia o estenosis, el bloqueo sacroilíaco se dirige específicamente a la articulación entre el sacro y el ilíaco. Si el alivio es claro pero corto, el siguiente paso suele ser la rizolisis sacroilíaca por radiofrecuencia para prolongar el efecto. Para valorar tu caso puedes solicitar una valoración con el Dr. Ben Ghezala.

Síntomas y signos que orientan al origen sacroilíaco

El cuadro típico de dolor sacroilíaco tiene rasgos bastante reconocibles:

Dolor glúteo unilateral, normalmente por debajo de L5 y bien localizado con un dedo (signo de Fortin)
Dolor lumbar bajo que empeora al levantarse de una silla, subir escaleras o cargar peso
Molestia al estar mucho tiempo sentado, al darse la vuelta en la cama o al apoyar todo el peso en una pierna
Irradiación variable a ingle, cara posterior del muslo o, raramente, por debajo de la rodilla
Signos de alarma: pérdida de fuerza en la pierna, alteraciones de esfínteres, fiebre o dolor nocturno intenso obligan a una valoración inmediata

¿Cuándo está indicado el bloqueo sacroilíaco?

Dolor lumbar bajo o glúteo de más de 6 semanas sin respuesta a fisioterapia, ejercicio y antiinflamatorios
Sospecha clínica de origen sacroilíaco con al menos tres maniobras provocativas positivas (FABER, Gaenslen, compresión, distracción, thigh thrust)
Dolor postparto o tras una caída sobre la nalga, sobreuso deportivo o desigualdad de longitud de piernas
Necesidad de confirmar el diagnóstico antes de plantear una [rizolisis sacroilíaca por radiofrecuencia](/tratamientos/rizolisis-sacroiliaca-radiofrecuencia)
Resonancia que descarta una hernia o estenosis significativa que explique mejor los síntomas

¿Cómo se realiza el bloqueo paso a paso?

1.Preparación antes del bloqueo

Antes del procedimiento se revisan la resonancia y la exploración física, se confirma el lado afectado y se descartan contraindicaciones como infección activa, alergia a contrastes o anticoagulación no controlada. No suele requerir ayuno estricto, aunque se recomienda comida ligera. Se pide acudir con ropa cómoda y, si es posible, con un acompañante para la vuelta a casa.

2.Durante el bloqueo

El paciente se coloca boca abajo. Tras desinfectar la piel y aplicar anestesia local, se accede al tercio inferior de la articulación sacroilíaca con una aguja fina, guiada en tiempo real por fluoroscopia o ecografía. Se inyecta una pequeña cantidad de contraste para confirmar la posición intraarticular y, a continuación, la mezcla de anestésico local y corticoide. El procedimiento dura entre 15 y 25 minutos y se realiza de forma ambulatoria, sin necesidad de sedación profunda.

3.Tras el bloqueo

Se permanece en observación entre 30 y 60 minutos. Es muy útil llevar un diario sencillo del dolor durante las primeras 6 horas y los días siguientes, anotando el porcentaje de alivio. Ese registro es la información clave para decidir el siguiente paso: si el alivio es claro pero breve, suele plantearse una rizolisis por radiofrecuencia; si el alivio es prolongado, puede repetirse el bloqueo de forma espaciada.

Recuperación tras un bloqueo sacroilíaco

La recuperación es rápida y la mayoría de pacientes vuelve a casa el mismo día. En las primeras horas el dolor puede mejorar mucho por el efecto del anestésico; después es habitual una fase intermedia de 24 a 72 horas en la que la molestia reaparece parcialmente, antes de que el corticoide empiece a hacer efecto pleno entre el tercer y séptimo día.

Se recomienda evitar esfuerzos intensos, deporte de impacto y cargas pesadas durante 48 horas, pero se puede caminar y retomar la actividad habitual al día siguiente. Si el alivio es bueno, es el mejor momento para reforzar la fisioterapia y el trabajo de estabilidad lumbopélvica. Si aparece fiebre, enrojecimiento marcado en la zona, debilidad en la pierna o dolor desproporcionado, hay que consultar sin demora.

Riesgos y posibles complicaciones

El bloqueo sacroilíaco es un procedimiento seguro cuando se realiza con guía de imagen, pero, como toda infiltración, tiene riesgos a comentar antes de firmar el consentimiento.

Los más frecuentes son leves: dolor o hematoma transitorio en el punto de punción y un repunte de dolor entre las 24 y 72 horas posteriores. De forma menos habitual pueden aparecer enrojecimiento facial (flush por el corticoide), insomnio o elevación de azúcar en pacientes diabéticos durante unos días. Las complicaciones graves son raras: infección, reacción alérgica al contraste o al corticoide, lesión nerviosa o sangrado significativo. En el embarazo y en infecciones activas se contraindica.

Preguntas frecuentes

Es uno de los cuadros más típicos. Si el dolor se localiza con un dedo justo por debajo del hueso de la cadera (signo de Fortin), empeora al levantarse de una silla y la resonancia no muestra una hernia que lo explique, la articulación sacroilíaca es uno de los primeros sospechosos y el bloqueo permite confirmarlo.
El embarazo y el parto cargan mucho la pelvis y son una causa frecuente de dolor sacroilíaco persistente. El planteamiento es similar: fisioterapia pélvica primero y, si no responde en unas semanas, valorar un bloqueo. Durante la lactancia hablamos contigo del tipo y dosis de corticoide para tomar la decisión más tranquila.
Es muy variable. Algunos pacientes notan semanas de mejora y otros meses. Lo importante no es solo la duración, sino el porcentaje de alivio en las primeras horas: si supera el 50–70 %, confirma el origen sacroilíaco y abre la puerta a tratamientos más duraderos como la radiofrecuencia.
Lo habitual es no superar 3 infiltraciones con corticoide en 12 meses en la misma articulación, para evitar efectos secundarios del fármaco. Si el alivio es claro pero corto y necesita repetirse antes, suele tener más sentido pasar a una rizolisis por radiofrecuencia.
La molestia es comparable a una infiltración articular habitual. Se aplica anestesia local en la piel y la aguja es fina. La mayoría de pacientes describe una presión moderada de unos segundos, no un dolor mantenido.
El bloqueo facetario trata articulaciones pequeñas de la columna lumbar; el sacroilíaco trata la articulación entre el sacro y la pelvis. La rizolisis por radiofrecuencia no inyecta fármaco: cauteriza las ramas nerviosas que llevan el dolor y suele indicarse cuando el bloqueo confirma el origen pero el alivio es corto.

¿Te reconoces en estos síntomas?

Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.

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