Descompresión por estenosis espinal torácica
La descompresión por estenosis espinal torácica es una cirugía que libera la médula a nivel dorsal cuando el canal se ha estrechado. La causa más frecuente es la hipertrofia o la osificación del ligamento amarillo, que comprimen la médula y producen una mielopatía torácica progresiva con marcha inestable. Esta guía explica cuándo planteamos la cirugía, cómo la realizamos y qué esperar en la recuperación para que tomes la decisión con calma.

¿Qué es la descompresión por estenosis espinal torácica?
La descompresión por estenosis espinal torácica es una cirugía que libera la médula dorsal cuando el canal raquídeo se ha estrechado por hipertrofia u osificación del ligamento amarillo (OLF), artrosis facetaria o hernias discales calcificadas. El abordaje habitual es posterior, mediante laminectomía torácica y flavectomía amplia, casi siempre con monitorización neurofisiológica intraoperatoria.
A diferencia de la cirugía lumbar, en la columna torácica la médula es muy sensible y dispone de poco margen, por lo que la técnica debe ser meticulosa. Para valorar tu caso, puedes solicitar una valoración con el Dr. Ben Ghezala.
Síntomas y signos a tener en cuenta
Los pacientes con estenosis torácica suelen consultar por:
¿Cuándo está indicada esta cirugía?
¿Cómo es el procedimiento paso a paso?
1.Preparación antes del tratamiento
Revisamos la resonancia y el TAC para localizar con precisión los niveles afectados. Se planifica la monitorización neurofisiológica con potenciales evocados motores (MEP) y somatosensoriales (SSEP). Te indicamos ayuno, ajustes de medicación y recomendaciones específicas según tu caso.
2.Durante el procedimiento
Operamos en decúbito prono bajo anestesia general y con monitorización neurofisiológica continua. Realizamos un abordaje posterior con laminectomía y flavectomía amplia para liberar la médula sin manipularla. Cuando hay osificación adherida a la duramadre, trabajamos con magnificación y técnica de isla flotante para minimizar el riesgo neurológico.
3.Postoperatorio inmediato
Tras la cirugía pasas un tiempo breve en reanimación y vuelves a planta. Controlamos el dolor, la función neurológica y la herida. Iniciamos sedestación y marcha asistida en las primeras 24–48 horas. La estancia suele ser de 3–5 días según la evolución clínica.
Recuperación tras la descompresión torácica
La recuperación es progresiva y depende del tiempo que llevaba comprimida la médula. La marcha y la estabilidad suelen mejorar en las primeras semanas, mientras que la sensibilidad y la espasticidad pueden tardar meses.
Iniciamos rehabilitación neurológica precoz centrada en marcha, equilibrio y fuerza. Recomendamos evitar esfuerzos intensos y flexiones forzadas en las primeras semanas. Ante fiebre, dolor nuevo o pérdida de fuerza, hay que consultar de inmediato.
Riesgos y posibles complicaciones
Toda cirugía comporta riesgos generales como infección, sangrado, trombosis o complicaciones anestésicas.
Los riesgos específicos de la descompresión torácica incluyen empeoramiento neurológico transitorio o permanente, fístula de líquido cefalorraquídeo (más probable si el ligamento estaba osificado y adherido a la duramadre), inestabilidad segmentaria que pueda requerir fusión y, con menor frecuencia, recidiva de la estenosis. Evaluamos cada riesgo individualmente.
Preguntas frecuentes
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¿Te reconoces en estos síntomas?
Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.
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