Vertebroplastia torácica
La vertebroplastia torácica es un procedimiento percutáneo mínimamente invasivo en el que inyectamos cemento óseo (PMMA) directamente en el cuerpo de una vértebra torácica fracturada para estabilizarla y reducir el dolor. Está pensada para pacientes con fracturas vertebrales osteoporóticas o patológicas (por tumor o metástasis) que mantienen un dolor intenso e incapacitante después de 2–3 semanas de tratamiento conservador con reposo, analgesia y, en muchos casos, corsé. En esta guía explicamos en qué consiste, cuándo está indicada, cómo es el día de la intervención y qué esperar después, para que puedas decidir con calma y con información clara.

¿Qué es la vertebroplastia torácica?
La vertebroplastia torácica es una técnica percutánea en la que, bajo control de imagen, introducimos una aguja o trócar a través del pedículo de la vértebra torácica fracturada e inyectamos cemento óseo (polimetilmetacrilato o PMMA) directamente en el cuerpo vertebral. El cemento fragua en pocos minutos, estabiliza las microfracturas y reduce el dolor.
A diferencia de la cifoplastia torácica, que utiliza un balón para crear una cavidad y restaurar parcialmente la altura vertebral antes de inyectar el cemento, la vertebroplastia inyecta el PMMA directamente, sin balón. Por eso reservamos la vertebroplastia para fracturas estables, sin colapso significativo de la altura, en las que el objetivo principal es controlar el dolor y estabilizar la vértebra. Si tienes dudas sobre cuál es la mejor opción en tu caso, puedes solicitar valoración con el Dr. Ben Ghezala.
Síntomas y signos a tener en cuenta
Los pacientes candidatos a vertebroplastia torácica suelen describir:
¿Cuándo está indicada la vertebroplastia torácica?
¿Cómo es el procedimiento paso a paso?
1.Preparación antes del tratamiento
Antes de la vertebroplastia revisamos la resonancia magnética y, si es necesario, el TAC para confirmar que la fractura es reciente (edema óseo) y compatible con la técnica. Comprobamos la coagulación, ajustamos la medicación (especialmente anticoagulantes) y damos instrucciones de ayuno. Resolvemos dudas y planificamos juntos el alta el mismo día o a las 24 horas según el caso.
2.Durante el procedimiento
El paciente se coloca boca abajo. La vertebroplastia torácica se realiza habitualmente con anestesia local y sedación, aunque en algunos casos optamos por anestesia general. Bajo guía radiológica continua, introducimos uno o dos trócares finos a través del pedículo (o por vía extrapedicular en niveles altos como T4–T8) hasta el cuerpo vertebral. Una vez colocados, inyectamos el cemento PMMA con control de imagen estricto para evitar fugas. La intervención dura entre 30 y 60 minutos por nivel y no requiere incisiones quirúrgicas: solo dos pequeñas punciones en la piel.
3.Postoperatorio inmediato
Tras la intervención el paciente permanece tumbado entre 1 y 2 horas para que el cemento termine de fraguar. Después se incorpora y comienza a caminar con apoyo del personal. La mayoría de los pacientes notan una mejoría clara del dolor en las primeras horas. El alta suele darse el mismo día o a las 24 horas, según la situación basal y el control del dolor.
Recuperación tras la vertebroplastia torácica
La recuperación es rápida en comparación con una cirugía abierta. La mayoría de los pacientes vuelven a caminar el mismo día y reanudan las actividades cotidianas en pocos días.
Durante las primeras 2–4 semanas pedimos evitar esfuerzos intensos, levantar pesos importantes o flexionar bruscamente la espalda. En pacientes con osteoporosis es clave el tratamiento médico de base (calcio, vitamina D, fármacos antirresortivos o anabólicos) para reducir el riesgo de nuevas fracturas en otros niveles. En pacientes oncológicos coordinamos la pauta con su equipo de oncología y radioterapia.
Cualquier reaparición del dolor, fiebre, debilidad en las piernas o alteraciones neurológicas debe consultarse de forma inmediata.
Riesgos y posibles complicaciones
Toda intervención conlleva riesgos generales como infección, sangrado, reacción a la anestesia o complicaciones cardiopulmonares.
El riesgo más característico de la vertebroplastia es la extravasación de cemento fuera del cuerpo vertebral. La mayoría de las fugas son pequeñas y asintomáticas, pero en casos poco frecuentes pueden afectar a venas, disco, canal medular o foramen y causar dolor, irritación radicular o, excepcionalmente, embolismo pulmonar de cemento. Otros riesgos posibles incluyen fractura de costilla o de los pedículos, lesión neurológica y aparición de fracturas vertebrales en niveles vecinos por la fragilidad ósea de base. Valoramos cada caso de forma individual y explicamos los riesgos antes de tomar la decisión.
Preguntas frecuentes
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¿Te reconoces en estos síntomas?
Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.
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