Instrumentación percutánea torácica
La instrumentación percutánea torácica es una técnica de fijación mínimamente invasiva (MIS) que estabiliza uno o varios niveles de la columna torácica mediante tornillos pediculares colocados a través de pequeñas incisiones, sin necesidad de despegar la musculatura paravertebral. Es una alternativa al abordaje abierto cuando se busca estabilizar fracturas seleccionadas, metástasis vertebrales o infecciones, preservando los tejidos blandos y acelerando la recuperación. Esta guía explica de forma clara cuándo se indica, cómo se realiza con navegación intraoperatoria y qué esperar durante y después de la cirugía.

¿Qué es la instrumentación percutánea torácica?
La instrumentación percutánea torácica es una cirugía mínimamente invasiva en la que se introducen tornillos pediculares en las vértebras dorsales a través de pequeñas incisiones cutáneas, sin necesidad de despegar la musculatura paravertebral como en el abordaje abierto. Los tornillos se conectan mediante barras también colocadas de forma percutánea, dando estabilidad al segmento afectado.
La colocación se realiza con fluoroscopia o, preferentemente, con navegación intraoperatoria (O-arm o similar) para asegurar la precisión en los pedículos torácicos, que son estrechos.
A diferencia de la artrodesis torácica posterior clásica con abordaje abierto, esta técnica permite estabilizar fracturas, metástasis o infecciones con menos pérdida sanguínea, menos dolor postoperatorio y una recuperación más rápida. Para valorar si tu caso es candidato, puedes solicitar valoración con el Dr. Ben Ghezala.
Síntomas y signos a tener en cuenta
Los pacientes candidatos a instrumentación percutánea torácica suelen presentar:
¿Cuándo está indicada esta cirugía?
¿Cómo es el procedimiento paso a paso?
1.Preparación antes del tratamiento
Incluye evaluación clínica, revisión de la resonancia magnética y el TAC con cortes finos para planificar el tamaño y la trayectoria de los tornillos, y explicación detallada del procedimiento. Se indican normas de ayuno, ajustes de medicación (especialmente anticoagulantes y antiagregantes) y recomendaciones según el estado general del paciente.
2.Durante el procedimiento
Bajo anestesia general y en posición prona, se realizan pequeñas incisiones cutáneas (de aproximadamente 1,5–2 cm) a ambos lados de la línea media, sobre los niveles a fijar. A través de cada incisión, y con control de fluoroscopia o navegación intraoperatoria, se introduce un tornillo pedicular en la vértebra correspondiente, atravesando la musculatura sin despegarla. Una vez colocados todos los tornillos, se pasan las barras de conexión también de forma percutánea y se aprietan las tuercas para dar la estabilidad definitiva.
3.Postoperatorio inmediato
El paciente permanece un breve tiempo en reanimación y después regresa a planta. El dolor postoperatorio suele ser notablemente menor que tras una cirugía abierta y se controla con analgesia estándar. La movilización temprana, habitualmente el mismo día o al día siguiente, es uno de los principales beneficios de la técnica. La estancia hospitalaria suele ser de 2–4 días según evolución clínica.
Recuperación tras instrumentación percutánea torácica
La recuperación tras esta técnica es habitualmente más rápida que tras una cirugía abierta equivalente, porque la musculatura paravertebral apenas se ve afectada y las incisiones son pequeñas, lo que reduce el dolor postoperatorio y las cicatrices.
La mayoría de los pacientes camina desde las primeras 24–48 horas y retoma las actividades básicas de la vida diaria en 1–2 semanas. La reincorporación a un trabajo sedentario suele ocurrir entre 4 y 6 semanas, mientras que los trabajos físicos requieren más tiempo, valorando cada caso de forma individual.
La rehabilitación se planifica de forma progresiva, evitando esfuerzos intensos en las primeras semanas. El seguimiento clínico y radiológico permite confirmar la correcta posición de la instrumentación. Ante fiebre, dolor intenso o aparición de síntomas neurológicos nuevos, se debe consultar de inmediato.
Riesgos y posibles complicaciones
Toda cirugía comporta riesgos generales como infección, sangrado, trombosis o complicaciones anestésicas, aunque la pérdida sanguínea y la tasa de infección suelen ser menores que en la cirugía abierta.
Los riesgos específicos de la instrumentación percutánea torácica incluyen mala posición del tornillo (más relevante en pedículos torácicos altos, especialmente sin navegación), lesión de raíz nerviosa o vasos próximos, fuga de líquido cefalorraquídeo, neumotórax en niveles torácicos altos, aflojamiento o rotura de la instrumentación y necesidad excepcional de conversión a cirugía abierta. Estos riesgos se valoran individualmente en cada caso y la navegación intraoperatoria los minimiza de forma significativa.
Preguntas frecuentes
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¿Te reconoces en estos síntomas?
Si alguno de estos síntomas encaja con lo que estás viviendo y el dolor empieza a limitar tu día a día, podemos valorar tu caso de forma personalizada. El Dr. Ben Ghezala revisará tu historia clínica y tus pruebas de imagen para ayudarte a decidir el mejor tratamiento para ti.
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